El cliente
RE/MAX Plaza es una oficina de RE/MAX en pleno centro de Valencia. Hace dos cosas a la vez: gestiona compraventas y forma agentes inmobiliarios.
Eso suena a detalle organizativo, pero define todo el sitio. Porque son dos negocios con dos públicos que no tienen nada que ver entre sí.
El problema: dos visitantes opuestos
A este sitio llegan dos personas distintas.
Una es propietaria de un piso y está pensando en venderlo. Quiere saber cuánto vale, quién la va a acompañar, y si puede confiar. Está decidiendo algo grande con su patrimonio.
La otra está buscando a qué dedicarse. Le interesa el sector inmobiliario y quiere saber cómo se entra, qué formación hay, cuánto puede ganar. No tiene una propiedad: se tiene a sí misma.
Un sitio que les habla a las dos al mismo tiempo no le habla a ninguna. Y la salida fácil —poner las dos cosas en la home y que cada uno busque— es la peor: el propietario ve una oferta de empleo donde esperaba un asesor, y el aspirante a agente ve una inmobiliaria más.
Lo que construí
Dos recorridos separados desde el primer clic. El menú no mezcla: Vender, Comprar y Obra Nueva por un lado, Ser Agente por el otro. Cada uno entra por donde le corresponde y no se cruza con el otro hasta el contacto.
La valoración como puerta de entrada, no el catálogo. El botón destacado del sitio es Valorar mi casa. Para una inmobiliaria el dato más valioso no es quién mira pisos, es quién tiene uno y está pensando en venderlo: ese es el que trae el encargo. Toda la ruta del propietario está construida alrededor de esa acción.
Páginas por servicio, no una lista. Compra, venta, obra nueva y home staging tienen cada una su página, escrita para alguien que ya sabe qué necesita.
La ruta del agente, completa y aparte. Quien entra por Ser Agente encuentra su propio recorrido, con la formación y el modelo de trabajo, sin tener que leer antes cómo se vende un piso.
La decisión que más se discute: sin buscador de propiedades
Un sitio de inmobiliaria sin catálogo de pisos parece un error. No lo es, y vale explicar por qué.
Mantener un catálogo propio actualizado tiene un costo real: cada propiedad hay que cargarla, actualizarla y darla de baja cuando se vende. Si el equipo no lo sostiene, el sitio termina mostrando pisos que ya no existen — que es peor que no mostrar ninguno, porque quema la confianza del que llama por uno vendido.
Una oficina de una red global tiene además el catálogo de la red, mantenido por la red. Duplicarlo en el sitio propio es trabajo doble para un resultado peor.
Así que el sitio hace lo que la red no hace: construir la confianza en esta oficina concreta y capturar al propietario antes de que llegue al portal. El catálogo es commodity; el encargo de venta no.
Trabajar dentro de una franquicia
Esto no es un cliente con la hoja en blanco. RE/MAX es una red mundial con identidad definida: colores, logotipo, manera de nombrarse.
El trabajo fue construir un sitio que se sienta de esta oficina —el centro de Valencia, su forma de trabajar, su centro de formación— sin salirse de lo que la marca permite. Es una restricción que cambia cómo se diseña: la libertad está en la estructura y en el contenido, no en la paleta.
Lo que el equipo administra
- Publicar en el blog, que es lo que sostiene la presencia en búsquedas locales.
- Editar las páginas de servicio cuando cambia la forma de trabajar.
- Actualizar el equipo a medida que entran agentes nuevos — que en una oficina que forma agentes pasa seguido.
El resultado
Un sitio donde el propietario que quiere vender y el aspirante a agente llegan cada uno a lo suyo, sin competir por la misma pantalla. Y con la acción más valiosa del negocio —la valoración— puesta adelante en vez de escondida en el formulario de contacto.
Sobre el trabajo con agencias
Este proyecto lo desarrollé integrado al flujo de una agencia. Si dirigís una, así trabajo.