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Inmobiliarias

Cuánto cuesta una web para inmobiliaria

8 min de lectura
Maqueta arquitectónica de volúmenes sobre planos, junto a un compás y un lápiz, iluminada con sombras duras.

Por qué nadie te da un precio por teléfono

Porque “una web para una inmobiliaria” no es una cosa, son cinco cosas distintas que se llaman igual.

Una agencia que vende por volumen y publica todo en los portales necesita algo muy distinto de una boutique que trabaja con exclusivas off-market. Una promotora de obra nueva no vende pisos sueltos, vende promociones. Una consultora de locales comerciales no filtra por dormitorios, filtra por metros, por licencia de actividad y por tránsito de calle.

He trabajado en seis proyectos del rubro y ninguno entraba en la plantilla del anterior. Por eso el primer número honesto que podés recibir sale después de media hora de conversación, no antes.

Lo que sí se puede explicar de antemano es qué decisiones mueven el presupuesto. Con eso podés estimar tu banda vos mismo, y sobre todo podés comparar dos propuestas sabiendo qué estás comparando.

Los tres caminos, y lo que cuesta cada uno a dos años

Casi todas las propuestas que vas a recibir son una de estas tres.

Una plantilla de catálogo. La más barata de entrada. El problema aparece cuando tu negocio no entra en el molde: la plantilla decide qué campos existen, qué filtros hay y cómo se ve la ficha. El día que necesitás un campo que no previeron — certificado energético, licencia de actividad, orientación — no se puede agregar.

Un plugin de real estate. Trae el catálogo resuelto y es un salto enorme frente a la plantilla. A cambio, heredás sus decisiones: sus campos, sus plantillas de ficha, su buscador y su forma de entender el negocio inmobiliario, que suele ser la de una agencia residencial estándar. Si sos eso, funciona muy bien.

La estructura a medida. Se define qué es una propiedad en tu negocio: qué campos tiene, por cuáles se filtra, qué se muestra en la ficha. Cuesta más al principio y deja de costar después, porque agregar un campo nuevo es agregarlo, no pelear con un plugin ajeno.

El error de cálculo más común es mirar solo el precio de salida. La pregunta útil no es cuánto cuesta hoy, es cuánto cuesta hoy más lo que vas a pagar cada vez que necesites un cambio durante los próximos dos años.

Lo que de verdad mueve el presupuesto

Estos son los factores que, en mi experiencia, explican casi toda la diferencia entre una propuesta y otra. Si querés estimar tu caso, revisalos en orden.

Cuántas propiedades y quién las carga. Treinta propiedades que cargás vos una vez no es lo mismo que trescientas que mantiene un equipo de cinco personas todos los días. El segundo caso necesita un panel pensado para ese equipo, y eso es trabajo real.

Cuántos campos tiene una propiedad en tu negocio. Cada campo que querés poder filtrar es una decisión de estructura. Zona, precio y metros los tiene todo el mundo; certificado energético, planta, orientación, licencia de actividad o tránsito de calle ya no.

Si las propiedades tienen que ser páginas indexables. Que cada inmueble tenga su URL, su calle y su barrio, para que alguien que busca por zona llegue directo. Esto cambia bastante el trabajo y es de lo que más retorno da a medio plazo.

Si hay que migrar un catálogo que ya existe. Traer propiedades de un sitio viejo, de un Excel o de un CRM es un trabajo en sí mismo, y depende por completo de en qué estado esté el origen.

Si se conecta con tu CRM o con los portales. Si ya cargás las propiedades en un CRM inmobiliario o publicás en portales, lo razonable es que el sitio las tome de ahí en vez de duplicar la carga. Si eso es posible y cuánto cuesta depende enteramente de qué permita tu sistema: es lo primero que hay que revisar y no se puede prometer a ciegas.

Cuántos idiomas. Un sitio en dos idiomas no es el doble de trabajo, pero tampoco es gratis: hay que decidir qué se traduce, cómo conviven las versiones y cómo se le dice a Google cuál es cuál.

Lo que encarece sin que se note

Tres cosas que no suelen estar en la propuesta y terminan apareciendo.

Las fotos. Un portal inmobiliario es, en buena medida, un sitio de fotos. Si las que tenés son de móvil y a contraluz, el sitio va a verse exactamente así por bien construido que esté.

Los textos de las propiedades. Alguien los tiene que escribir, y normalmente ese alguien sos vos o tu equipo. Conviene saberlo antes, no cuando el sitio está listo y vacío.

Quién lo mantiene después. Un sitio que nadie actualiza no es una inversión que envejece: es una que ya se perdió. Si el plan no contempla que tu equipo pueda cargar sin depender de nadie, el presupuesto está incompleto aunque el número sea bajo.

Lo que no deberías estar pagando

Posiciones garantizadas en Google. Nadie puede garantizarlas. Quien lo promete está vendiendo otra cosa.

Un panel que no vas a poder usar. Si para cambiar el precio de un piso hay que abrir un constructor visual y mover bloques, tu equipo no lo va a hacer. Un panel sirve cuando cargar una propiedad se parece a completar un formulario.

Páginas de relleno. Una página por cada barrio de la ciudad, todas iguales con el nombre cambiado, no posiciona: Google las considera doorway pages y las penaliza.

Entonces, ¿en qué banda caigo?

No te puedo dar un número en un artículo sin conocer tu caso, y cualquiera que te lo dé te está dando el suyo, no el tuyo. Pero sí podés situarte vos mismo. Contestá estas seis y vas a saber bastante bien en qué terreno estás:

  1. ¿Cuántas propiedades vas a tener publicadas a la vez? Menos de cincuenta, o varios cientos.
  2. ¿Quién las va a cargar? Vos de vez en cuando, o un equipo todos los días.
  3. ¿Cuántos campos querés poder filtrar? Solo zona, precio y metros, o también los específicos de tu negocio.
  4. ¿Tenés un catálogo que haya que migrar? Y si lo tenés, ¿está ordenado o hay que limpiarlo.
  5. ¿Ya cargás las propiedades en un CRM o en portales? Si es así, conectarlo evita duplicar el trabajo todos los días.
  6. ¿Uno o varios idiomas?

Si contestaste la primera opción en casi todas, tu caso es acotado y el presupuesto también. Si contestaste la segunda en la mitad o más, estás en un proyecto de estructura a medida, y el precio de salida va a ser mayor — pero es también el caso donde más se nota la diferencia a dos años.

Lo que sí conviene exigir en cualquier propuesta, cueste lo que cueste: que diga quién carga las propiedades después de la entrega. Si eso no está escrito, el presupuesto está incompleto por mucho que el número parezca cerrado.

Cómo saber tu número

Contame cuántas propiedades manejás, quién las va a cargar y si ya tenés un CRM. Con esas tres respuestas te doy una banda real de tu caso, que vale bastante más que un rango sacado de un artículo.

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